Y Entonces...¿Qué Soy?



Me llamo Ivonne, tengo 28 años y cuando me preguntan “que soy” digo “Ingeniera en Software”; aunque por casi 10 años la respuesta a la pregunta era “soy modelo profesional”. Crecí en Hatillo, en una familia de clase media-baja, sin demasiados lujos. Mi mamá siempre luchó por darnos todo lo que ella nunca tuvo. Todavía recuerdo las horas interminables que trabajaba para poder sacarnos adelante.


Soy producto 100% del sistema de educación pública de Costa Rica. Debo decir que a pesar de que siempre logré dar la talla, nunca me sentí excepcionalmente bien preparada; aunque esto es una discusión sobre la educación en nuestro país que queda para otra ocasión. El estudio nunca se me hizo fácil. Desde pequeña desarrollé una dislexia bastante marcada, lo que conllevó a tartamudez por mi pánico a leer y luego a hablar en público. Es interesante como el miedo nos predispone al fracaso. Recordando, era dolorosamente obvio que algo no estaba del todo bien conmigo, sin embargo, los limitados recursos de nuestro sistema de educación no me pudieron ofrecer más que algunas clases de adecuación curricular para contrarrestar la incredulidad de mis maestras y las burlas de mis compañeros de escuela.


La verdad la escuela no fue fácil… pero, ¿para quién lo es? No era solo mi incapacidad de lectura y mi (a estas alturas) fuerte tartamudez lo que causaba burlas; sino también mi espigada y delgada contextura, y mi tamaño monumental comparado al de mis compañeritos que me ganaba el título de “Abelardo”. Ya en el colegio las cosas comenzaron a mejorar. Con muchísimo esfuerzo y pese a escribir el 13 como 1ε logré graduarme con relativamente buenos resultados del Liceo Dobles Segreda.


A la hora de escoger un camino profesional se me hizo algo difícil, pues en lo que se refiere a educación no sabía que quería hacer. Pasé por odontología, hasta consideré medicina antes de encontrar un lugar en Ingeniería en Software en la UTN. Una vez en mi nicho, las cosas no se volvieron más sencillas, pues las dificultades económicas de mi familia me obligaban a dejar los estudios de lado (lo que me obligó a graduarme tarde) para apoyarlos económicamente con mi labor como modelo.


Ah, ese es el otro lado de la historia, casi se me olvida contarles. Desde pequeña me encantaban los concursos de belleza; me gustaba “jugar a caminar” y pretender que mi cuarto y su espejo eran una pasarela glamurosa. Al final de la adolescencia mi tamaño y contextura dejaron de ser motivo de burlas, y mis hermanas, a mis espaldas, me inscribieron en el concurso Modelo Perfil 2011 (el que gané) y en el Miss Costa Rica 2012 (en el que quedé de segunda). Ese fue el inicio de una carrera de modelaje de 10 años, un sinnúmero de pasarelas, editoriales, comerciales y eventos, y hasta un segundo Miss Costa Rica en 2015 (que también perdí), y que fue lucrativa (considerando las opciones). Esto me permitió pagar mis estudios y ayudar a mi familia; sin embargo, muchas veces implicaba dejar el semestre tirado, y tener que repetirlo.


En Julio del 2019, Intel me contrató en su programa de estudiantes, en lo que fue mi primer trabajo como ingeniera; En el 2020, decidí hacer un último intento para alcanzar el sueño de mi niñez, y participé una tercera vez en Miss Costa Rica, con la maravillosa dicha de quedar ganadora. El tiempo de Dios realmente es perfecto, como dice mi mamá, pues pude asistir al Miss Universo como mi mejor versión: graduada de ingeniera, trabajando como tal, y con la madurez emocional de una mujer que ha luchado durante 10 años por sus sueños y su lugar en el mundo, y sabiendo bien quien soy y para donde voy. Sin duda creo que fue esa madurez emocional la que permitió el resultado tan positivo, en una época en donde la belleza ya se dejó de definir puramente por lo físico.


Mi relación con el modelaje hoy es más o menos parecida a mi relación con fiestas y salidas: si me invitan y me interesa, voy, pero no lo busco ni necesito buscarlo; y mejor así… la verdad en eso nunca encajé. Cuando me invitaban a eventos ostentosos, yates, fiestas caras, siempre hubiese preferido quedarme jugando videojuegos con mis sobrinos.


Y entonces… ¿qué soy? Soy ingeniera, soy modelo, soy “Miss”, soy hija, soy hermana, tía, novia, dueña de un perrito. Nunca me han gustado las etiquetas porque nunca he encajado particularmente bien en ninguna.


Soy Ivonne.


Ivonne Cerdas Cascante es Solution Analyst en Intel de Costa Rica, y graduada como Ingeniera en Software de la Universidad Técnica Nacional. Modelo profesional durante 10 años, Ivonne destacó en su participación en la edición 69 de Miss Universo por clasificar al TOP 10 y obtener el 6º puesto (una de solamente cinco costarricenses en lograr clasificar en la historia del certamen). Ivonne quiere llevar su mensaje de inclusión y romper paradigmas: que el feminismo tiene muchas formas, y que las mujeres tienen el derecho, el potencial y la capacidad de ser y hacer lo que ellas deseen (ya sea ingenieras, Beauty Queens, futbolistas, astronautas o lo que su corazón anhele), y que es obligación de la sociedad darles las herramientas para poder alcanzar su potencial. Tiene un perrito llamado Hati que le pasa comiendo las chancletas.


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