Una Voz en el Dial



Una… una voz, una mujer, ‘soy una’.


Así me defino, soy una mujer y me expreso de mi misma en género femenino y no en masculino como lo ha impuesto y “normalizado” la sociedad patriarcal en la que hemos nacido y seguimos viviendo. Las mujeres, estamos acostumbradas, naturalmente, a referirnos a nosotras así: “uno se acuerda de…”, “uno sabe que…”, “uno siente que…” y un sinfín de ejemplos, hacé la prueba al revés con ‘una’ y sentí la diferencia.


¡Me declaro feminista y activista independiente de corazón, siempre! Estoy convencida de que, si para referirnos a nosotras mismas, usamos el género con el cual nos identificamos, emerge de inmediato nuestra fuerza y determinación como mujeres, nos asumirnos como tales sin importar si somos cisgénero o no, acá comienza el empoderamiento personal. Hablar de mi misma como ‘una’ es independiente de si sos feminista o no, es tratarnos a nosotras y definirnos a nosotras como lo que somos. Me he ganado varias discusiones, en sentido positivo, defendiendo esta posición y es algo que me hace sentir muy bien, fiel a mí misma.


Con esta convicción pinté el dial los años que trabajé en radio, que hice radio, porque son dos cosas muy diferentes. Para mí la música ha sido vital desde que tengo memoria, cuando era chiquilla me acostaba escuchando una pequeña radio amarilla en forma de dona, una regalía que le habían dado a mi mamá con la compra de una lavadora, la radio era mi otro mundo. Iniciando los años noventa, me enamoré de una emisora que programaba música que ni siquiera sabía que existía, amor a primer oído: ¡El New Age! Todas las noches la escuchaba y un día decidí llamar para preguntar el nombre de un tema, quedé sorprendida: al otro lado del teléfono la voz de una mujer… amor a segundo oído. ¿Qué hace una mujer en una cabina de radio? ¡Eso no es posible! ¡Eso es exclusivo para hombres! Tiempo después pregunté si podía ir a conocer la cabina de transmisión. La noche que lo hice mi mundo sonoro se abrió más, me encontraba en el origen del encantamiento radiofónico. Ese también fue el origen de otras experiencias no tan “encantadoras”.


Esa misma noche me ofrecieron comenzar con el entrenamiento para ser controlista: ¡Fue demasiado para un sólo corazón! Así fue como ingresé en ese espacio “para hombres” en el que obviamente una mujer era un accesorio que, además, tenía que sentirse “agradecida” por las insinuaciones y “piropos” no pedidos. Un mes después, mi esfuerzo y compromiso me hicieron ganar cuatro jornadas nocturnas por semana. La audiencia disfrutaba de mis segmentos de música “rara” que, sin saber, se estaban convirtiendo en la precuela de lo que sería mi proyecto de vida en el dial...


Muchos años después realicé que, en esa primera visita a la radio no me ofrecieron el puesto por mi entusiasmo o potencial a primera vista -que sí lo tenía. Ese día el escaneo de mis senos y mi bronceado se habían ganado el pase para estar en cabina por un año.


A la vuelta de seis, la radio y yo nos encontramos de nuevo; en otra frecuencia, la emisora y yo, pero con situaciones que no cambian nunca. Lidiar con hombres que no aceptan un ‘no’ es agotador. Es inentendible para ellos que una mujer los rechace en lo que sea, digo: “soy hombre y todas tienen que aceptar lo que quiero…” fin de la historia. La vida sigue poniendo a prueba tu lealtad y respeto por vos misma. En esta ocasión, con mi proyecto de vida en el dial y como productora independiente, diecisiete años de tanto y de todo, me dí la oportunidad de emplear la música y mi voz en varias direcciones, una de ellas directa para nosotras con entrevistas y programas especiales. Me esforcé por transmitir las historias, las luchas, las obras y las vidas de mujeres tan diversas y fuertes, que han abierto caminos y que son voces que nos dan fuerza a las demás y que nos ayudan a seguir, a pesar de todos.


Las mujeres hemos tenido que esforzarnos el doble en todo: tenemos que “probar” que somos de verdad buenas en lo que hacemos, probar que estamos a la “altura” de los hombres, que merecemos ganar lo mismo y/o más. ¿Y qué me decís del mansplaining? Otro tema…


Sé que mi preferencia sexual y mi forma de ser, me ahorraron pasar por muchas, no todas, situaciones incómodas, dolorosas o fuera de control con los hombres, la frustración e incomodidad tuvieron que llevársela ellos.


Como mujer que tiene la capacidad y la dicha de amar a una mujer, he pasado al igual que todas, por momentos desagradables, solamente por ser mujer; pero mentiría si dijera que mi sexualidad ha sido motivo para ser discriminada abiertamente, o para ser agredida, sería faltarle el respeto a aquellas personas que realmente han sido violentadas en muchos sentidos por vivir “fuera del marco” que ha impuesto la sociedad patriarcal y doble moralista que señala y juzga sin medir las consecuencias.


Sé también que solamente depende de ‘mí’ sentirme completa y fuerte desde adentro. Tengo que ser consecuente conmigo misma, amando lo que soy: el amor y el respeto por mí y para mí misma primero. Después podré compartir/me plenamente desde ese espacio porque antes que nada ‘soy una mujer’: me pertenezco, me respeto y me amo.


Luz Lopez es la productora, locutora y autora intelectual del programa Meridiano, que por 17 años compartió, diariamente en el dial, "los placeres de la música" con personas amantes de la música no comercial como etnofusion, chill out y otros géneros. También es DJ y co-productora de eventos privados y públicos que, entre otros, han traído al país a grandes exponentes de la música como Lila Downs, Deva Premal y Miten con Manose, y actualmente la co-producción del concierto de Mónica Naranjo. Luz es defensora de los derechos de las mujeres y de la comunidad LGBTIQ+, y ha colaborado con su talento y trabajo en organizaciones como el Colectivo Diversidad 9 de Enero, la Marcha de la Diversidad, y campañas como "Sí Acepto". Amante de la fotografía, la música y la naturaleza, le gusta la transparencia para vivir de una manera libre y liviana!


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