• Mujeres. Música. Magia.

Sin Casualidades, por Decisión


Cuando ya había perdido toda la esperanza en julio, el mes ombligo de un año muy duro, sucedió lo increíble.


Hicimos un concierto.

Me llamo Diana Zuleta. Soy diseñadora y empresaria, y crear me da vida.


Este año me ha regalado la certeza de que amo lo que hago y de que quiero seguir haciéndolo por mucho tiempo más. Creo que puede ser fácil que, a veces, se olvide la pasión o la razón de las cosas, pero 2020 con sus golpes y encierros, ha sido un buen recordatorio.

El concierto, el lanzamiento de 3:33, duró un poco más de una hora y se me pasó en 3 segundos. Estoy escribiendo esto casi una semana después y eso es lo cruel del paso del tiempo porque para que sucediera, dedicamos casi 3 meses a planearlo. No por su complejidad necesariamente, sino porque hubo que planearlo una y otra vez.

Todos los planes se nos caían. La primera llamada que Debi y yo cruzamos sobre este proyecto fue a finales de abril. Como siempre, conectamos con el amor por crear y esa necesidad vital de compartir. Pero no simplemente “porque sí”. Si hubiéramos trabajado de esa manera, estoy segura de que no hubiésemos llegado al domingo 26 de julio.

Para ponerlo en mi lenguaje favorito, diría que los 'principios de diseño' sobre la idea de este lanzamiento serían ética, belleza, conexión y significado. Estábamos detrás de compartir este discazo, por medio de un show que expresara cosas que hemos sentido durante este tiempo. Queríamos que aliviara un poco de angustia para todos -frente y detrás de cámaras- y que reflejara nuestra visión sobre lo que significa producir en el contexto actual. Queríamos una producción sincera pero bella. Y así fuimos decidiendo cosa por cosa, especialmente cada vez que el universo nos cerraba una puerta más en la cara.

Pasamos por 4 venues distintos, posibilidades de crews, fechas tentativas y conceptos. Podría contar los detalles de cada uno de esos ¿mini fracasos? Pero prefiero señalar que cada vez que una de las dos vio a la otra desesperanzada y en fachas post llanto, la otra la escuchó y la levantó.

No tomamos decisiones precipitadas aunque había mucha presión encima. En todo momento fue prioridad la salud de todos los involucrados en el proyecto y el respeto a las órdenes del gobierno, que cambiaban cada vez que teníamos plan establecido.

Pero eso ha sido el 2020, ¿no?

Finalmente, llegó el lugar, el equipo y la fecha que tenían que ser.


El concierto del domingo fue una producción que nunca voy a olvidar y una de las cosas más lindas que he ayudado a crear. Ser fieles a lo que queríamos lograr nos llevó exactamente a donde todo iba a salir bien. No fácilmente ni sin angustia, pero bien. Felices y satisfechas frente a decisiones que se vieron en pantalla, y a otras que habría que contar. Como por ejemplo que, por primera vez en mis 11 años de práctica de diseño, fui parte de un crew de producción compuesto por más mujeres que hombres.

Va de nuevo porque no es poco: en 11 años nunca había sido parte de un crew donde yo no fuera la única mujer, o una entre un par más.

Esto no sucedió por casualidad sino por una decisión de Debi.


Ella, todas nosotras, tomamos decisiones todos los días en cuestión de segundos, que pueden definir épocas. Eso me impresiona mucho, es un poder que asusta. Y por eso mismo amo mi profesión, porque hace que todo sea posible. Todo es posible, porque todo se puede diseñar -incluyendo la vida- si una está dispuesta a tomar decisiones. Populares e impopulares, y especialmente esas que una quisiera no tener que tomar.

El domingo pasado nos mini equivocamos un par de veces. En cosas técnicas, de naturaleza de proyectos en vivo, nada grave.


Pregúntenme si me preocupa.


Cada una de las decisiones que tomamos para el domingo no se trataron de ser una garantía para no equivocarse sino para no arrepentirse. Y por eso, agradezco. Y le pido a la vida que me siga rodeando de personas que se atreven a serse fieles, a tomar las decisiones que representan lo que creen y mostrarlas al mundo, -live!


Diana Zuleta es diseñadora y empresaria. Fundó y dirige Pulse, uno de los estudios de diseño más relevantes y atrevidos de la región, pioneros en diseño de interacción e instalaciones interactivas multisensoriales. Es charlista y tallerista internacional, así como profesora y facilitadora en temas de negocios, innovación, co-creación y procesos creativos.


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