Querer es Poder, Madre y Profesional


Nací en Cartago Costa Rica y soy la mayor de 3 hermanos. Desde pequeña tuve el ejemplo de unos padres luchadores. Mi papá era comerciante y siempre le tocaba madrugar muy temprano. Yo muchas veces me iba con él y le ayudaba en su trabajo, con él aprendí que hay que esforzarse para dar lo que los clientes ocupan. Mi mamá fue todo un gran ejemplo para mí demostrándome que una mujer puede lograr lo que quiera. Cuando ella se casó solo había sacado el bachillerado de educación media. Cuando mis hermanos y yo estábamos en la escuela, nos llamó y nos dijo que ella quería ir a la Universidad para poder ganarse la vida por sí misma en caso de que mi padre faltara. Aplicó a la carrera de Educación Física; todos estábamos felices cuando la aceptaron. Con mucho esfuerzo comenzó a estudiar, pero no era solo su carrera, tenía que dejar listas las cosas de la casa, ayudarnos a nosotros cuando regresaba, en fin, no fue fácil. Gracias a su disciplina y deseos de superación logró sacar su carrera y luego siguió con su maestría. Definitivamente un gran ejemplo de que, si algo se quiere, se puede lograr.

A mí siempre me gustaron las matemáticas y las ciencias, apliqué y fui seleccionada para ir a un Colegio Científico y posteriormente logré entrar a una universidad estatal a estudiar la carrera de Ingeniería en Electrónica, donde había pocas mujeres pero con esfuerzo y dedicación logré llevar mi carrera de la mejor manera. Recuerdo que inclusive trabajaba como asistente de los profesores, revisando los trabajos y dando tutorías a los otros compañeros de carrera. Siempre tuve el apoyo incondicional de mi familia. Cuando me gradué me contrataron de tiempo completo una empresa de alta tecnología, Intel, la cual me ha permitido crecer profesionalmente, trabajar con personas excepcionales no solo de Costa Rica sino de otros países, con lo cual también he podido viajar y conocer otras culturas.

Mi hijo mayor ya tenía 4 años cuando apliqué por un puesto de liderazgo dentro de la misma organización, donde tenía que aprender muchas cosas nuevas y desarrollar nuevas habilidades, pero me llamaba la atención porque era muy retador. No voy a mentir tenía miedo de fracasar, esa espinita que está allí en nosotras las mujeres que muchas veces nos limitan, sin embargo, mi esposo fue un gran apoyo para poder quitarme ese miedo y optar por ese puesto. Apliqué y la sorpresa fue que me seleccionaron. Sin embargo, al poco tiempo me di cuenta de que estaba embarazada de mi segundo hijo. ¿Y ahora como iba hacer con 2 niños?, ¿con trabajo nuevo?, ¿con más responsabilidades? Bueno me mentalice de que lo podía lograr, de creer en mí y pensar que si mi mamá pudo con tres hijos yo podía con dos. Y así fue, me acomode para poder llevar los dos roles de la mejor manera, sí se puede !!

Como madre he ido descubriendo las diferentes habilidades de mis hijos y, por lo tanto, buscando formas de ayudarles para que sigan desarrollándose. Daniel, mi hijo mayor también le encantan las ciencias, la tecnología y las matemáticas. Alberto, mi segundo hijo le gusta más la parte creativa, el deporte y el arte. Definitivamente son muy diferentes.

Recuerdo cuando mis hijos comenzaron a mostrar interés por hacer experimentos científicos, yo regresaba del trabajo y me decían que investigaron de un experimento y ocupaban que yo les buscara los materiales para hacerlo. Con mucha paciencia buscaba lo que necesitaban y los acompañaba en el proceso. Un día cuando regresaba del trabajo, estaban los chicos con los otros vecinitos algo aburridos porque no sabían qué jugar, así que les propuse hacer experimentos científicos, de los mismos que mis propios hijos habían investigado, ellos estaban fascinados. Lo interesante es que no fue cosa de solo un día, los vecinitos nos siguieron buscando para hacer experimentos con ellos y se volvió una tradición. Ellos esperaban los viernes en la noche para reunirnos y hacer experimentos. Fue maravilloso ver esa chispa en sus caritas por descubrir cosas nuevas e inclusive escucharlos decir que cuando sean grandes van a ser cientific@s, ingenier@s y hasta astronautas.

En otro momento, cuando Daniel tenía ocho años, nos pidió que le compráramos una consola de video juegos. Nosotros como padres le dijimos que no podíamos comprársela, que si él realmente lo quería tenía que comprársela él mismo. Se enojo mucho y a los varios días después regreso y nos preguntó que como podía ahorrar. Le dimos varias opciones y al final él escogió hacer ventas en nuestra comunidad. Cuando tenía un poquito ahorrado, vio otro juguete y dijo "me lo voy a comprar, yo ya tengo dinero". Le explicamos que si lo hacía le iba a costar más llegar a su meta de la consola, pero él insistió. Nosotros lo dejamos y cuando se le paso la fiebre de este otro juguete se acordó de la consola… adivinen, tuvo que volver a empezar ahorrar de nuevo. Para lograr su meta pasó de vender donas y limones a hacer paletas de helado de yogurt artesanales con su propia marca, a hacer una página en Facebook, a vender en línea y en ferias de emprendedores. Luego, se le ocurrió hacer un nuevo producto, la Bomba de los Experimentos, el cual es un kit con todos los materiales necesarios para hacer experimentos científicos, decía que para que otros chicos no pasaran lo que él pasó, andar pidiéndole a la mamá materiales para hacer experimentos. En aproximadamente un año logró ahorrar lo que necesitaba y finalmente compró la consola. Él se dio cuenta de que era difícil ganarse el dinero, que no hay que desperdiciarlo, que para lograr una meta hay que ahorrar, valora más el dinero y el esfuerzo que nosotros como sus padres hacemos cada día en nuestro trabajo. Además, descubrió que cuando sea grande quiere ser un científico emprendedor. Como padres hubiera sido muy fácil darle esa consola, pero si lo hubiéramos hecho, él no hubiera aprendido estas importantes lecciones ni hubiera descubierto de lo que es capaz.


Realmente sí le dedico mucho tiempo a mi trabajo, a mi familia y a la casa, pero antes de terminar quería recordarles que también es importante sacar un ratito para una. Esto nos va a ayudar a conectarnos y a sentirnos mejor, en mi caso tengo casi 6 meses de estar nadando prácticamente todos los días entre semana, he sentido un cambio muy importante en mi salud. Se preguntarán de donde saco tiempo para ir a nadar y hacer todo lo demás, bueno madrugando, normalmente entro a nadar a la piscina a las 5am y sino a las 7am. Requiere de mucha disciplina, pero la verdad lo disfruto muchísimo.

Para finalizar, tanto por la experiencia en mi trabajo como por el rol de madre, me he dado cuenta de que me llena mucho poder ayudar a los demás, ayudarles a descubrirse, a ver cómo van creciendo y todas las cosas que pueden lograr. No es fácil, pero más que tener tiempo (porque siempre vamos a estar ocupadas en algo) es tener la disposición de ayudarles, de estar allí para cuando me ocupen y tratar de que descubran su máximo potencial.


Alejandra es una líder técnica en el área de manufactura y desarrollo de pruebas para los nuevos productos de Intel. Ella lidera un equipo de ingenieros e ingenieras a nivel global. Es Ingeniera en Electrónica, graduada del Tecnológico de Costa Rica y trabaja en Intel desde el 2005. Está casada y tiene 2 niños, uno de 11 y otro de 5 años. A ella le gusta cocinar, pintar en óleo, nadar, pasar tiempo con su familia y disfrutar de la naturaleza.


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