Mi Embarazo



Cuando mi esposo y yo decidimos formar una familia, en el 2017, no creía estar segura, hasta ese momento, que lo de “ser mamá”, era para mí. Desde muy joven había tomado la decisión de dedicarme por completo a la música, a mi carrera. Sin embargo, al cumplir 37 años algo pasó, me sentía vacía... De ese lugar nacieron las canciones de mi cuarto álbum “3:33”, y en esa exploración, pude descubrir también que la maternidad me estaba llamando.


Quedar embarazada no fue algo fácil o sencillo. Mis horarios de viajes y giras eran de muchísimo movimiento, lo que me dejaba poco tiempo para estar en casa, solo unos días al mes, a veces. El fantasma del reloj biológico acechándome tampoco nos ayudaba. Fue así que, al comenzar el 2020 nos hicimos una promesa, mi pareja y yo, de poner ambas de nuestras carreras en un segundo plano y dar todo el espacio necesario para crear una familia.


Sucedió entonces que vino la pandemia, y no tuvimos otra opción que estar juntos sostenidamente, algo que disfrutamos muchísimo pero también, secretamente, nos pesaba saber que después de muchos meses de intentarlo, y ahora sin la excusa de los viajes, no había podido quedar embarazada. Al cumplir los 40, decidí desapegarme de la idea de tener hijos… Muchas personas me hablaban de tratamientos hormonales de fertilidad, pero eso no resonaba con mi estilo y mi propuesta de vida. Decidí entonces trabajar internamente para poder estar bien con el hecho de “no ser mamá”, y aunque era algo que me dolía bastante, pude visualizar otros panoramas agradables a futuro y el miedo, poco a poco, fue desapareciendo.


Sentí en ese momento una transformación en mi cuerpo y espíritu, y desde ese espacio tranquilo y de relajación, aprendí de los cambios que debía hacer en mi alimentación, comencé un programa semanal de acupuntura, y tres meses después, quedé embarazada.


Lo más loco de todo fue que apenas supe que estaba embarazada —aunque la alegría era enorme, regresó nuevamente el miedo; las preguntas que me acechaban: ¿Será que voy a poder ser una buena mamá? ¿Qué pasa si lo pierdo? ¿Y si algo no sale bien?


La mente es experta en llevarnos a agujeros muy negros, en ponerle play a un cassette de pensamientos que no sirven para nada. Sin embargo, a partir de diciembre, esta personita que está creciendo dentro de mí, se fue convirtiendo en mi mayor maestra. Una vez más, debí aprender a fluir, a escucharme, a tener fe y a entender que la vida es absolutamente misteriosa. No sabemos por qué pasan las cosas, pero sí podemos levantarnos cada día y cambiar nuestros miedos por amor y gratitud.

Aquí les comparto varios libros, prácticas y hábitos que me ayudaron a navegar en este sorprendente proceso:


Libros:


Yoga, Pilates y Meditación:


No sé qué hubiera hecho sin el yoga y el pilates. Lo he practicado durante todo el embarazo. Les recomiendo mucho esta profe Patti Quintero, quien además de tener cursos prenatales virtuales, tiene una librería enorme de clases on demand en yogaworks.com


Mi práctica de meditación ha sido esencial. Yo llevo meditando por 15 años, diariamente, entonces continuarla no fue difícil, a pesar de la náuseas y las incomodidades físicas que surgen. Si nunca has meditado, te recomiendo seguir las meditaciones que vienen en el libro Nurture o bien tomar algún curso de meditación en línea. En SoundsTrue.com hay varios muy bonitos.


Curso Prenatal:


Les recomiendo muchísimo también tomar un curso prenatal. No hay nada que nos empodere más que sentirnos informadas. Llegar al parto sabiendo cómo lo queremos, cuál es nuestra intención y tener el soporte y apoyo de un grupo y una guía ha sido muy importante para mí para sentirme segura durante el proceso. Yo tomé un curso lindísimo con Ansú Coto.


Documentales:


Por último, vi varios documentales que me dieron mucha información valiosa para prepararme para dar a luz y me enseñaron sobre mis derechos en la sala de parto. Yo decidí tener un parto en hospital, pero con la intención de tener la menor intervención médica posible a menos que sea estrictamente necesaria. Pero voy totalmente abierta y rendida al proceso, que sea cuándo y cómo ella quiera:


  1. The Business of Being Born

  2. Mamíferas: El Parto

  3. Birth As We Know It


Cada embarazo, cada nacimiento, es singular, igual que cada una de nuestras historias de vida. Lo que funciona para una no necesariamente funciona para otra. Este proceso me ha enseñado a tener una conexión íntima con esa voz interna; la que todas tenemos y la que siempre nos lleva por el camino perfecto; escucharla es confiar, es fluir, es poder estar presente. Sé que soy la mamá perfecta para mi bebé porque ella me escogió.

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