La Pasión de una Mujer por la Ciencia


Soy una apasionada de mi trabajo. Siempre digo que si me ganara la lotería seguiría haciéndolo de gratis. Es tanto lo que quiero hacer que nunca me alcanza el tiempo, se me pasan las horas sin darme cuenta, sumergida bajo un mar de cálculos y códigos, sepultada entre borradores de artículos científicos y preparativos para trabajar con comunidades e instituciones.


Lamentablemente, para algunas personas es difícil entender la pasión de una mujer por la ciencia. Cuando regresamos a Costa Rica después de hacer el doctorado, empezó el conflicto entre mi rol como mamá y mi identidad como científica. Mi pareja quiso que yo dejara todo a un lado para dedicarme a mi hijo, no que renunciara del todo, pero que solo trabajara en horario de oficina. Quería que no fuera de gira o hiciera viajes, nada de congresos ni reuniones internacionales, ni cursos, ni talleres. Porque se supone que una madre abnegada sufre al tener que trabajar y no ver a su hijo, entonces no trabaja ni siquiera un minuto más del mínimo. - “¿No hay nadie más que pueda ir? ¿Porqué tiene que ser usted? Pobrecito el chiquito que la extraña.”-


Mi hijo, entonces de 5 años claro que me necesitaba, pero era perfectamente capaz de entender que yo salía de gira por una semana. A mi esposo le costó aceptar que, como única especialista en el país, yo estaba levantando un programa completamente nuevo y nadie más podía hacer ese trabajo. Más allá de ser la única, yo quería ir, quería hacerlo, porque me realiza como científica estar en el campo y trabajar con comunidades. Me satisface muchísimo hacer viajes para capacitarme y compartir con colegas de otros países. El ser responsable por un Programa que levanté en un área que antes no existía me impulsa a seguir aprendiendo y mejorando en lo que hago.


Tuve que tomar una decisión. Pero no fue renunciar a viajar ni hacer de lado las giras, sino terminar la relación. Seguí saliendo a visitar comunidades y yendo de viaje, dejando a mi hijo durante esos períodos al cuidado de su papá. Claro que él me extraña y yo lo extraño, pero sabemos manejarlo. Cuando regreso compartimos tiempo y actividades juntos, le cuento sobre mi trabajo, vamos a la playa y viajamos. Es un adolescente centrado y feliz. Ahora que está más grande me acompaña en algunas giras, encargado de montar el proyector y de distribuir el material impreso entre el público. Me ha acompañado a conferencias en el exterior y conocido a mis colegas de otros países cuando nos visitan aquí. Ve a su mamá en acción siendo una científica realizada y en esos momentos me doy cuenta como se llena de orgullo por mí. Y sobre todo me hace feliz que entiende que mi trabajo contribuye enormemente a mi plenitud como mujer y me satisface enseñarle con mi ejemplo, la importancia de hacer lo que uno ama y de luchar por aportar a un mejor país con el trabajo en el que uno cree.


La Dra. Silvia Chacón Barrantes obtuvo un Bachillerato en Física de la Universidad de Costa Rica y tiene una Maestría en Oceanografía Física del Centro de Investigación Científica y Educación Superior de Ensenada (CICESE) en Baja California, México. Luego obtuvo su Doctorado en Geociencias Costeras de la Universidad Christian-Albrechts de Kiel, Alemania. De regreso en Costa Rica, fundó en 2014 el Sistema Nacional de Monitoreo de Tsunamis (SINAMOT) y es profesora del Departamento de Física de la Universidad Nacional. Además, dirige la Red de Observación del Nivel del Mar en América Central (Ronmac-UNA), encargada del proyecto para elaborar mapas de evacuación por tsunami para la región.


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