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"Discapacidad" entre comillas.


Hola soy Camila Haase Quirós, tengo 20 años y soy nadadora Paralímpica de Costa Rica, hoy les vengo a contar un poco sobre mi historia y mi vida como una persona con una “discapacidad”. Si, así, entre comillas.


Todo comenzó cuando era una bebé y me amputaron el antebrazo izquierdo a los 11 días de nacida. Hasta el día de hoy no tenemos claro que sucedió en mi brazo izquierdo dentro de la panza de mi Mamá. Si sabemos que mi brazo se enredó en el cordón umbilical antes de nacer y formó un lazo que no permitió que la sangre fluyera hacia el resto de mi brazo y mi mano. Cuando nací, no se cómo, empeoré. Mis órganos comenzaron a comprometerse con otras complicaciones, poco a poco dejaban de funcionar bien, así que mis papás tuvieron que tomar la decisión de dejarme morir o amputarme el brazo...y aquí estoy.


Desde bebés mi Mamá nos me metió a mí y a mi hermana (tres años mayor que yo) a clases de natación por si en algún momento nos íbamos a una piscina sin que ella se diera cuenta y evitar algún accidente. Conforme los años pasaron a mi me fue gustando cada vez más la natación, pero igual me metí a otros deportes, como fútbol, atletismo, gimnasia y baile. Desde los 3 años empecé a competir en natación a nivel convencional, que son las competencias regulares agendadas a nivel nacional e internacionalmente. Durante todos esos años, hubo un tiempo en el que ya me iba desmotivando ir a entrenar y competir, siempre me preguntaba “¿Para qué voy a ir si igual no va a hacer ninguna diferencia en las competencias?”, no digo que en convencional me iba mal, sino que estaba cansada de no poder subir de posición en el ranking. De pequeña me iba súper bien en las competencias, en la mayoría de veces quedaba en el podio, pero conforme los años pasaron se fueron integrando más nadadoras y ellas al entrenar más que yo, sumado a mi amputación, fueron subiendo de posición y yo fui bajando en el ranking. Nunca entendí por qué seguí nadando a pesar de que no me iba bien y me hacía sentir mal conmigo misma. Tiempo después me di cuenta de que me apasiona hacer deporte, en especial la natación, me genera una sensación de paz y libertad pero a la mismo vez de fuerza y adrenalina infinita. También, me dí cuenta de que no importa la posición en la que uno quede, sino bajar el tiempo y superarse a uno mismo.


Entre el 2014 y 2015 una ex-entrenadora de natación de mi Mamá, nos habló a ella y a mí sobre las competencias de para-natación a nivel internacional, pero no le di la importancia debida hasta meses después que tomé la decisión de intentarlo.


Las competencias a nivel Paralímpico me daba la oportunidad de competir de tu a tu con personas que tienen discapacidades parecidas a las mías. En ellas participan personas que por alguna circunstancia de vida, ya sea de nacimiento, por enfermedad o un accidente han perdido capacidades, o sea, poseen alguna capacidad disminuida física o visual o por parálisis cerebral.

En febrero del 2016, tuve la oportunidad de participar en la primera competencia de élite a nivel Paralímpico, el Caixas en Río de Janeiro, donde gané una medalla de bronce, estas competencias eran la antesala a las Paraolimpíadas, la cual cambió totalmente mi vida. En los últimos años ya he participado en Juegos Paralímpicos, Juegos ParaPanamericanos, Series Mundiales, Pan Pacific, Juegos ParaNacionales, Mundiales de Natación y en Juegos ParaCentroamericanos, en la mayoría he logrado bajar mis marcas personales y he quedado en el top 10. Y claro, estuve en los Paraolímpicos Río 2016.


En la actualidad me encuentro en el top 3 del ranking de América y en el top 20 del ranking mundial.


No solo esa pequeña decisión me abrió las puertas a grandes torneos, sino también a oportunidades profesionales y sociales. Se me dio la oportunidad de ser una Proud Paralympian Educator, que consiste en dar talleres a otros atletas y así proveerles información acerca del movimiento Paralímpico y guiarlos a ser su mejor versión tanto dentro como fuera del campo del deporte. También, me ha dado la oportunidad de compartir mi historia a través de diferentes medios, para así motivar a otras personas a cumplir sus metas, para que se den cuenta que el único obstáculo que nos impide llegar a nuestros objetivos es nuestra mente, todo es posible si uno se lo propone y no se rinde.


Pero, como saben no todo siempre es positivo, también hay momentos que son difíciles de superar pero que que cada vez nos hacen más fuertes. En mi caso esos momentos que he tenido que enfrentar en el deporte han sido: la disciplina, las lesiones y los sacrificios. La disciplina porque hay días en los que no quiero entrenar o estoy cansada porque el entreno del día anterior estuvo fuerte o porque estudio Arquitectura y tengo que hacer trabajos hasta la madrugada, pero mi disciplina me gana y siempre termino yendo porque si quiero mejorar y superarme tengo que ir a entrenar sin importar como me sienta. Las lesiones, por suerte no he tenido muchas, porque pueden dejarme entrenar por cierto tiempo, son un proceso de recuperación física y mentalmente. Las lesiones físicas pueden impedir el entrenamiento durante días, meses, años o incluso no volver a entrenar o competir a nivel profesional. En ocasiones se encuentran casos donde la lesión fue tan grave que cuando el atleta sana, este sana físicamente pero no mentalmente, siempre queda ese miedo de volverse a lesionar y empeorar la situación. Y los sacrificios, en la vida tenemos que hacer varios sacrificios para llegar a nuestras metas, por ejemplo, cuidarse con las comidas, cancelar salidas con amigos y reuniones familiares, para ir a entrenar o concentrarse previo a una competencia.


Todos estos logros se los debo a mi familia, a mis entrenadores, amigos, conocidos, desconocidos, a la Federación ParaDeportes de Costa Rica, Comité Olímpico Nacional, al ICODER, a patrocinadores y a todos aquellos que creyeron y creen en mí, siempre están ahí apoyando y deseando lo mejor en cada competencia. Recibir un mensaje, una llamada o ver un comentario después de cada torneo, felicitándome o diciendo que están orgullosos de mí y de mis logros, me motiva a seguir adelante, a levantarme cada mañana para ir a entrenar y dar todo lo mejor de mí en los entrenamientos y torneos. Me impulsan a levantarme después de una caída o de una mala competencia.


Hace cuatro años nunca hubiese pensado ni creído haber logrado todos estos resultados. Siempre lo tuve en mi mente, como, “qué lindo sería ir a una competencia y ganar”... pero nunca pensé que fuera a pasar. Lo mas lindo es poder representar a Costa Rica en todas los torneos, competir y demostrarles a los demás países que no importa si somos un país pequeño, igual somos capaces de alcanzar grandes logros, que poseemos el potencial para llegar lejos.


En mi caso muchos dirían que la amputación de mi brazo fue y es lo que me impide a llegar lejos, pero no. Yo no lo veo como un obstáculo o un impedimento, a mí desde pequeña me enseñaron y me criaron con la mentalidad de no tener una discapacidad y así también lo debería de ver las personas, solo por tener un rasgo físico o mental diferente no se le debe de tachar de incapaces. Los obstáculos siempre se van a presentar en nuestras mentes, son los que nos motivan y los que nos asustan. Esos pensamientos y la fuerza mental son los que nos ayudan a cumplir nuestras metas, no hay que tener miedo de intentar, y si la vida se pone difícil no hay que rendirse, cada experiencia es única y de cada una se aprende un poco para mejorar en el futuro y así poder ser la mejor versión de nosotros mismo.


Camila Haase Quirós hizo historia en los Juegos Paralímpicos de 2016 cuando se convirtió en la primera mujer paralímpica de Costa Rica. A través de Proud Paralympian, los mejores para-atletas como Camila ayudan a otros jóvenes con discapacidades a involucrarse en el movimiento paralímpico y aprender cómo prosperar en el deporte y en la vida. Antes de la pandemia, Camila entrenaba de cinco a seis días a la semana durante dos horas al día, enfocándose en la distancia, haciendo sprints y entrenando en cada brazada diferente, todo mientras hacía malabarismos con sus estudios en la Universidad de Veritas, donde está estudiando arquitectura.


Podés seguir a Camila en Instagram o Facebook.

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