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Día de la Madre: Mónica Espinoza


Ser mamá, para mí, es un regalo de Dios, inmerecido, pero que su gracia y 'chineos' son mucho mas grandes que cualquier petición. Conocí a mis hijos cuando tenían 1 año y 2 meses, y a pesar de que yo no sé como es el sentimiento de una mamá cuando alza a su bebé por primera vez, justo cuando acaba de nacer, me podría arriesgar a decir que es igual a ese 6 de abril cuando cruzamos nuestras miradas en un orfanato en un país de África Occidental, en medio de muchísimas cunas, escándalo, niños corriendo; fue ahí cuando me convertí en mamá. Cuando entendí en un microsegundo que esas manitas arriba y esos ojos deseosos de amor me estaban escogiendo y yo a ellos.


“Mi parto” fue antes de la gestación, y mi gestación duró aproximadamente 2 años, tiempo de mucha incertidumbre, paciencia, noches en vela, llanto y definitivamente de mucha oración. Yo ya conocía donde estaban mis hijos, sabía que a mis gemelos les encantaba bailar, comer mangos, yogurt y estar el mayor tiempo alzados. Mi única certeza era que yo ya era mamá, que todavía no habían papeles legales pero sí una gran convicción en mi corazón de que todo iba a salir bien y que ellos ya Dios los había escogido como mis hijos.


La adopción es sinónimo de maternidad y de amor, y así como la gestación, es muy transformadora; así mismo lo es la adopción. Las mamás del corazón vivimos los mismos retos que las mamás biológicas, pero, además, vivimos unos cuantos retos más con respecto a las personas que, en ignorancia, se nos acercan con interrogantes como: “¿Y la mamá de ellos?”, “¿Y tienen familia?” e “¿Y vos no querés tener hijos propios?”. Así que nuestro trabajo, además de educar a nuestros hijos, es el de educar a muchísimas personas con respecto al tema, que aún no entienden como se puede amar de esta manera, que para muchos es sobrenatural.


Hoy puedo decir que la maternidad es lo mejor que me ha pasado, la aventura mas grande que Dios me ha permitido vivir, por la que estoy sumamente agradecida y por la que le pido sabiduría cada día. Este año celebramos nuestro tercer Día de la Madre juntos y, como nos caracteriza, estamos llenos de emoción, preparativos y mucha diversión.


Mónica Espinoza es relacionista pública y mercadóloga. Se dedicó por más de 10 años al marketing en empresas privadas, hasta que un día, y sin pensarlo demás, emprendió el mejor viaje de su vida, para cumplir su sueño: voló a África para vivir lo que realmente le apasiona, servir a los demás. Actualmente, es la Directora Ejecutiva de la Fundación "Tiempos de Esperanza", que tiene como misión ayudar a niños en vulnerabilidad social. Mónica disfruta de su familia, de ser mamá y de compartir el amor de Jesús a través del evangelio.


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